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Argentina Entre Ríos.- 19 de Noviembre del 2012 www.zonadeazar.com A través del programa “Preven Juego”, la Licenciada Roxana Borini y su grupo de colaboradores, trata la afección de esta enfermedad que afecta tanto a la persona como a su grupo familia.
Orientación a familiares y amigos
El jugador patológico es una fuente de conflictos para las personas de su entorno, habitualmente su familia, amigos y compañeros de trabajo; al igual que el alcohólico o el adicto a otras sustancias, altera radicalmente la dinámica social de su entorno afectándola en diversos sentidos, desde el emocional al económico, perjudicando en muchos casos la relación familiar y social.
La Ludopatía es una enfermedad
La Ludopatía es una enfermedad, por lo tanto es estéril culpar al jugador con reproches y acusaciones, que no hacen más que alejarlo de los seres queridos, y a su vez postergan una posible salida del problema.
Los familiares y amigos, deberán tener en cuenta que están frente a una adicción y que es fácil que la situación escape a su control y no deberían sentirse culpables.
La entereza con que planteen al jugador los objetivos y medidas a seguir, deben ir acompañadas con la comprensión de las reacciones que tiene el jugador, poniéndose emocionalmente en su situación, no sirve de nada hacer planteos del tipo: “si me quisieras no jugarías”, es necesario demostrar respeto y ofrecer apoyo.
Aún así, insistir en que se ponga en tratamiento. A menudo no hay conciencia de la enfermedad y se niega o no se quiere tratar con el convencimiento de que se podrá salir solo. Como familiar o amigo, proponga que es más fácil salir con apoyo profesional, que se genera más confianza con una buena rehabilitación.
Por ello el consejo de acudir a una asociación con profesionales, psicólogos o psiquiatras, con experiencia en juego patológico, nos parece imprescindible para resolver la singular situación emocional en que se encuentran, recibir la orientación necesaria frente a los problemas que surjan, facilitar el cumplimiento de las medidas preventivas, de los puntos no negociables, y conseguir un abordaje terapéutico del jugador y su problema. Es importante comprender que la rehabilitación es un proceso largo y que la recuperación de la confianza estará asociada a cumplir muchos objetivos diferentes, no sólo el control del dinero.
Evidentemente cuanto más consenso y apoyo familiar existe en este sentido más fácil será para el jugador aceptar que tiene un problema y decidirse por conservar las relaciones afectivas.
En cualquier caso se debe explicar al jugador, con elementos objetivos, qué es lo que está ocurriendo: las cantidades que dedica a jugar, el tiempo que no está dedicando a la familia y amigos, su irritabilidad o nerviosismo, las mentiras que han sido descubiertas, etc.
Mostrarse dispuestos a ayudarlo para cumplir unas medidas preventivas, un tratamiento que le ayude a dejar de jugar, y reiterar el apoyo a pesar de que recaiga o se equivoque.
Algunas señales de alerta
La persona tiene gastos fuertes de dinero y no dice en qué lo ha gastado, no quiere que se le controlen su gastos, sus posesiones, oculta información y se enoja cuando alguien se interesa por su situación monetaria.
La persona pierde las amistades de siempre. A veces el juego es compartido con amigos, pero cuando una persona está muy absorbida por el juego, se olvida de sus amistades y va a jugar en soledad.
La persona demuestra irritabilidad, insomnio, nerviosismo, problemas de pareja, tristeza, desesperación, problemas en el trabajo, y problemas económicos (deudas, imposibilidad de ahorrar, privarse de cosas necesarias para vivir con normalidad, etc.).
Algo que suele estar muy relacionado con el juego patológico, aunque no siempre se dé, suele ser el mayor consumo de alcohol, tabaco o estupefacientes. Jugar produce nerviosismo, ansiedad, y al fumar para tranquilizarse lo que hace la persona es ponerse más nerviosa. Algo similar ocurre con el alcohol, además cuando la persona pierde, puede recurrir al alcohol para olvidarse del asunto, o incluso lo necesita para poder conciliar el sueño.
Las personas que juegan, además de gastar gran cantidad de dinero, suelen emplear mucho tiempo en el juego, y por lo tanto presentan horarios irregulares, llegan a casa a altas horas de la noche, no dicen de donde vienen o mienten poniéndose en evidencia.
Consecuencias negativas del juego compulsivo
• Se resta tiempo de las relaciones de la familia por ir a jugar y por los efectos del juego.
• Incumplimiento de las tareas y obligaciones, diversiones y creciente resentimiento, desinterés sexual, etc.
• Interrupción de la comunicación y progresivo aislamiento personal y emocional del dependiente en el intento de evitar interferencias en su juego.
• Incumplimiento de promesas, ocultaciones y engaños. Pérdida de la confianza.
Editó: @_fonta www.zonadeazar.com