Posted : Mar - 04 - 2013 @ : 12:53 am | Filled under:
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Argentina.- 4 de Marzo de 2013 www.zonadeazar.com La ludopatía está lejos de ser una enfermedad propia de los grandes centros metropolitanos. Es más, algunos profesionales que están trabajando en el tema no dudan en considerarla una “epidemia silenciosa”, ya que han crecido fuertemente las consultas sobre el particular, pero todavía hay muy poca difusión sobre la problemática. “Si no te pasa a vos o no ocurre en tu familia suele pasar desapercibida, o es considerada un mal menor”, explican.
Anabel Tello y Alfredo Zinkgraf son dos licenciados en Psicología que desde abril del año pasado realizaron una experiencia de terapia grupal para ayudar a personas con adicción al juego. Y la evaluación ha sido muy positiva. “Hemos encontrado que tiene mayor eficacia y ventajas que una terapia individual tradicional. Porque el adicto al juego ve a otra persona a la que le pasa lo mismo, el dispositivo grupal logra una contención que no obtiene la terapia individual”, señala Zinkgraf. Para Tello, en el tratamiento de cualquier adicción “es clave el factor motivacional, lo que nos mueve a hacer cosas. Cuando te das cuenta de que al otro le pasa lo mismo que te pasó a vos, es un apoyo para decirte “¿por qué no puedo yo también?”, explica.
Cuando estos dos profesionales realizaron la convocatoria pública para formar los grupos de terapia de adicción al juego, se encontraron con una importante cantidad de consultas, especialmente de familiares, sobre esta problemática. “Sólo con recorrer las calles ves la cantidad de gente que juega, lo masivo que es. Se intenta ocultar pero es evidente. Yo estudié este tema en mi tesis de graduación y pensé que sería interesante intentarlo en Roca, tratar la adicción al juego de forma integral”, señala Tello.
Tras un año de experiencia, aseguran que los resultados fueron muy positivos, con recuperaciones que permitieron revertir totalmente las conductas, aunque lamentaron que a nivel municipal y provincial no existan espacios institucionales que permitan darle más continuidad al tratamiento de esta adicción.
–¿La adicción al juego puede ocurrirle a cualquiera?
–Anabel Tello: la ludopatía es una adicción al azar. Es la perpetuación de una conducta que al principio provoca placer, cuando disminuye este placer se intenta repetirlo y se va generando la adicción. No hay situaciones ni objetos adictivos, sino tipos de personalidades proclives a la adicción, el espectro es muy variable. Se da en distintas clases sociales, profesiones, etc. Hay razones que van desde lo genético a experiencias de vida, estilos de personalidad, situaciones de vulnerabilidad, etc. No hay personalidades adictivas, lo que sí existe es una predisposición a la adicción. Hay una dependencia emocional, se tiende a repetir la conducta porque genera placer, sea el juego, la comida, el cigarrillo, ir de compras, etc. Toda la vida se centra alrededor de esa conducta que genera placer y el resto de las opciones tiende a desaparecer.
–¿Cómo se realizó la terapia en el grupo?
–Alfredo Zinkgraf: lo primero fue tratar de avanzar en algún tipo de abstinencia de la conducta adictiva para lograr más claridad en el pensamiento. A veces se requiere de la ayuda de algún psicofármaco para combatir la ansiedad, por ejemplo. En el grupo, la idea al principio era proponerse no pasar ni siquiera cerca del lugar de juego. Y en varios casos la persona no tenía el control de dinero, designaban a un “tutor” que controlaba tanto las tarjetas de débito y crédito como la plata que usaban durante el día.
–AT: Eso se llama control de estímulos, porque el ludópata pierde la noción del valor que tiene el dinero, no lo controla sin ayuda.
–AZ: El apoyo del afuera es fundamental, el grupo, la familia. En algunos casos el proceso de abstinencia fue progresivo, porque se corre el riesgo de fracasar. En el grupo se le dan medios, estrategias para lograrla.
–¿Y después de lograr cierta abstinencia?
–AZ: Se busca recuperar los otros estímulos de la vida: la familia, el trabajo, algún hobby o deporte no relacionados con el azar, porque para el ludópata la vida se va reduciendo a esa actividad. Se levantan y acuestan pensando en el juego. Y la posibilidad de recaída es parte del tratamiento. En este grupo tuvimos suerte porque no hubo recaídas.
–¿Ayuda escuchar problemas de otros?
–AZ: Hay una “normalización” de la situación. Si bien la persona adicta está metida de lleno en el juego, en el fondo sabe que está mal, que no le hace bien. Al ver que otros sufren lo mismo, baja la ansiedad y el malestar.
–AT: El identificarte con otro te tranquiliza, te hace sentirte menos solo. En el ludópata hay mucha culpa con lo que hace: financieramente están arruinados y lo ayuda saber que no es el único. En el grupo encontrás personas a quienes podés contarles mejor por qué llegaste adonde llegaste.
–¿Cuánto demoró el grupo en lograr progresos importantes?
–AT: Unos tres meses. Se trata de grupos chicos, de no más de cinco o seis personas. En algunos casos terminamos con terapia individual, llegando a la abstinencia total.
–¿Y para una mejoría notoria, total?
–AZ: Siete u ocho meses de tratamiento. A veces es difícil lograr que la persona se “re-sensibilice”. Cuando la persona está absorbida por el juego, toda la emoción de sus vidas pasa a ser si sale rojo o negro, o el número ganador de tal sorteo o si la maquinita me tiró las monedas…
–AT: Las adicciones anestesian otras emociones. Y hay que romper con un pensamiento mágico: por ejemplo creer que se tiene un sistema infalible para ganar, decir ‘yo tengo el control, puedo recuperar lo que perdí’. Todas las expectativas se ponen en el azar. A veces es difícil para la persona entender la irracionalidad de este pensamiento.
–¿Es difícil implementar estas terapias?
–Hay poca experiencia en terapias de grupo, mucha gente les escapa. Todavía somos una ciudad chica, hay un temor a que se sepa que estás yendo a un grupo de terapia, pese a que hay un contrato de confidencialidad: lo que se habla en el grupo queda ahí.
Editó: @_fonta www.zonadeazar.com